Conciliación familiar y laboral, en estas estamos

Mi primera toma de contacto con la conciliación familiar y laboral se produjo cuando habían pasado cuatro semanas desde que Guille nació. Parecía que habíamos empezado a coger ritmo, que nos habíamos adaptado a la lactancia a demanda, a sacar a Mysha a pasear con el enano y así, de pronto, a Rubens le tocaba volver a trabajar. Por algún motivo que desconozco, legalmente él tiene menos derecho que yo a estar con nuestro bebé recién nacido. Así que entiendo que el reparto de derechos se debió de hacer por méritos. Poner la semillita, cuatro semanas, gestarlo y parirlo seis mas diez, y como nosotras parimos pues nosotras decidimos si queremos cederle de ese total de dieciséis semanas un máximo de diez al de la semillita.

La semana pasada, después de cinco meses sin apenas separarme unas horas del enano, tuve la segunda toma de contacto. Esta fue más dura, porque ahora era a mí a la que le tocaba volver al trabajo. Creo que hasta ese momento no fui del todo consciente de que va a pasar una enorme parte de su infancia al cuidado de terceros, que por muy preparados que estén y muy cariñosos que sean, no son sus padres.

Y es que en el ámbito de la conciliación familiar, estamos muy lejos de encontrar el equilibrio entre conseguir conciliar una crianza consciente donde padre y madre compartan las responsabilidades derivadas del hecho de ser padres y preservar los intereses económicos de las empresas.

La legislación actual distingue entre el permiso de maternidad que es  de dieciséis semanas y de paternidad  que es de cuatro semanas (y date con un canto en los dientes que hace un año eran quince días). En el caso de trabajadores por cuenta ajena también contempla un permiso por lactancia de una hora por cada ocho laborables que de llegar a un acuerdo con la empresa se puede acumular y disfrutar en jornadas completas.

De esta forma, si los padres no pueden permitirse renunciar a su sueldo o a parte de él, podríamos alargar el periodo previo a que el pequeño tenga que quedarse al cuidado de terceros hasta las veintidós semanas, unos cinco meses, veinte semanas en el caso de que ambos progenitores sean autónomos. 

Eso sí, si no tienes problemas económicos y tras la llegada de un nuevo miembro a la familia, te puedes permitir una bajada salarial transitoria o vivir con un sueldo menos, puedes pedirte una reducción de jornada o una excedencia.

¿Qué opinan los psicólogos?

En el tercer informe ‘El impacto de la conciliación en la infancia’ que realizó la fundación familia, expertos y psicólogos analizaron las consecuencias que puede tener una mala conciliación familiar en los menores. En este informe describen consecuencias en cuatro niveles:

Consecuencias físicas

Estas estarían relacionadas con el sedentarismo, derivando principalmente en sobrepeso, y con la falta de sueño, que produce cansancio, falta de concentración y nerviosismo.

Consecuencias en el desarrollo emocional

Los seis primeros años de vida de un niño son decisivos en su desarrollo emocional y la ausencia de modelos paternos, especialmente hasta los tres años, puede derivar en inseguridad, baja autoestima, dificultad para gestionar su afectividad y emociones, tristeza, pasotismo, desinterés o desmotivación.

A estos problemas emocionales, en ocasiones, se suman problemas de conducta resultado de una crianza desde la culpabilidad, donde no se ponen límites a los caprichos del niño, ni se le inculcan valores de responsabilidad y deber.

Consecuencias en el rendimiento escolar

Se ha detectado en las aulas que muchos niños aprenden que con un bajo rendimiento escolar consiguen un aumento de la atención paternal. Por otro lado las largas jornadas laborales de los padres impiden que se impliquen en la vida escolar de sus hijos y lo que es peor, que deleguen aspectos fundamentales de su educación en los docentes.

Consecuencias en su relación con los medios.

Los medios de cominicación, la televisión, los videojuegos, internet o las redes sociales, no solo no son elementos negativos en si mismos para el niño, bien utilizados pueden ser buenas herramientas para su educación. El problema es que utilizados sin la supervisión de un adulto el menor puede tener acceso a contenidos que no son aptos para él.

Los videojuegos que no están adaptados a su edad pueden fomentar valores poco deseables tales como, dominio-control, competitividad extrema, o la idea de que el fin justifica los medios.

Y por supuesto sabemos lo facil que es suplantar una identidad o manipular una voluntad a través de las redes sociales e intenet.

A todo esto hay que sumar que estas actividades son actividades sedentarias, por tanto también es importante limitar el tiempo que el menor les dedica aun cuando le estamos supervisando.

¿Hacia donde deberíamos ir?

Que en pleno siglo XXI tengamos una legislación en materia de derechos laborales que distingue entre madres y padres, sinceramente, clama al cielo. El único camino que debemos recorrer es el de la igualdad real, donde se hable de los derechos de los progenitores y  sean iguales e irrenunciables. De esta forma avanzaríamos como sociedad hacia la implicación real de las dos partes en la crianza y acabaríamos con la discriminación “objetiva” por razón de sexo en el ámbito laboral.

En cuanto a la duración de los permisos por nacimiento de un hijo, no solo es que dieciséis semanas me parezca un tiempo realmente insuficiente, es que ni siquiera permite que el recién nacido pueda ser alimentado con leche materna de forma exclusiva hasta los seis meses de vida, tal y como recomienda la OMS.

Pero en este terreno no solo hace falta legislación, también hace mucha falta concienciación. La flexibilidad de la jornada laboral no es algo que se pueda imponer por decreto, no se puede establecer una hora de salida del trabajo a partir de la cual se parará el país. Es algo que hay que adaptar a cada sector laboral, o incluso a cada empresa. Y para eso los empresarios tiene que mirar la conciliación como una herramienta y no como un lastre. Es importante recordar que las medidas de conciliación ayudan a aumentar el rendimiento de los trabajadores, disminuyen el absentismo laboral y afianzan el compromiso del trabajador con la empresa. No solo de subidas salariales vive el trabajador y a veces la simple posibilidad de poder entrar y salir media hora antes o después marca la diferencia.

Las fórmulas pueden ser muchas y desde luego este tema requiere de mucho dialogo y empatía, pero tenemos que tener responsabilidad social y recordar que los niños de hoy serán los adultos de mañana, el motor de la sociedad y que esta, estará estrechamente marcada por la educación que reciban nuestros hijos, no solo en el ámbito escolar ,sino principalmente en materia de principios y valores, y esa sí que es una tarea que no se puede realizar via Skype.

 

Aquí os dejo algunos links de interés en materia de legislación laboral y conciliación.

Ley 39/1999, de 5 de noviembre, para promover la conciliación de la vida familiar y laboral de las personas trabajadoras.

Ley 6/2017, de 24 de octubre, de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo.

 

 

3 Replies to “Conciliación familiar y laboral, en estas estamos”

  1. Yo lo pasé realmente mal cuando volvi a trabajar. No tenía ni 5 meses cuando lo tuve que llevar a la guardería. Y ahora con casi 2 años aún me duele pensar que me estoy perdiendo a mi hijo, igual que su padre. Y es que un niño necesita a sus padres siempre, no sólo durante los primeros meses…

    1. Así es,la verdad es que se hace difícil dejarlos, sobre todo tantas horas seguidas, nos perdemos una gran parte de su infancia y al final hay que hacer malabares para darles los mejor de nosotros cuando estamos con ellos.
      Por cierto, este es mi primer comentario en el blog. ¡No sabes que ilusión me ha hecho! Te voy a poner un monumento

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